
A mí lo que más me inquieta de la llamada Constitución Europea no es:
1. que no sea una Constitución, sino un tratado.
2. que sea larguísima , unas 400 páginas.
3. que sea ilegible, porque cada apartado se remite a otros y al final es todo, menos transparente.
4. que, por tanto, no puede ser práctica ni adaptable, como debe ser una Constitución.
5. que me la recomienden los socialistas de toda Europa, cuando la línea política más bien es la de los programas políticos de Helmut Kohl y Thatcher.
6. que el referendum en nuestro país sea vinculante el gobierno gaste una pasta en hacerlo, pero sin que el voto cuente.
7. que el PP y el PSOE traten este tema, como tantos, como arma arrojadiza, sin explicarnos realmente que es lo que viene, ni interesarse por fomentar ningún debate público y serio.
8. que cunda la alarma ante el "No" francés, porque se culpa a los ciudadanos de
interrumpir el proceso.
Lo que más me inquieta de todo es que los presidentes digan eso de que el proceso debe continuar, porque así nos dejan claro que
no cabía posibilidad para el NO. Lo de Francia es un disgusto, un error. Depuramos a un par de ministros para que parezca que tomamos medidas y luego repetimos la consulta y al final saldrá que sí. Estos referendums son sólo para que asintamos fielmente a lo que ellos digan. Como perros a los que no hay que explicarles porque deben sentarse, sólo pedírselo. Así pues,...
Siéntense.
Esténse quietecitos.
Es por su bien.
Digan que sí.
Festejen el europeísmo.
Déjenos a nosotros partir el bacalao.