
Hoy se ha
eliminado la firma de Augusto Pinochet de la Constitución chilena, algo impensable diez años atrás.
Dedico una reverencia al
juez Garzón que comenzó el proceso contra Pinochet y su dictadura de forma retroactiva (es decir, contradiciendo un principio fundamental del Derecho).
Viejo y achacoso, juzgado como cualquier criminal y, ahora, eliminado del Senado y de la Constitución de su país,
Pinochet podría quejarse con razón de una sola cosa: Dicho proceso que un juez español inició contra un dictador chileno
es un proceso que los españoles nunca hicimos en nuestro país y que ningún juez chileno hará nunca contra los representantes vivos de la dictadura española.