
Sólo las personas de verdad tienen dolores de cabeza.
Las personas
fintas, esos seres despreciables sin tacha ni mal humor, criaturas envueltas en la alegría, las sonrisas de móvil, la revista ragazza y las tetas de plástico... ésas no tienen.
Yo incluso diría más. La vida es un dolor de cabeza.Un día el paracetamol te habrá hecho efecto y te despertarás en ese otro mundo donde ya no hay dolores ni cabezas, ni paracetamoles, ni dioses, ni nada.
Sólo tierra y calma chicha.
Sit tibi terra levit