
Los gatos no son el mejor amigo del hombre, aunque tal vez de las mujeres.
Los gatos no se sienten obligados a recibirte cuando llegas a casa, máximo se rozan en ocasiones en que sospechosamente parece que quieren algo más o bien se afilan las uñas en tu sillón preferido en la estanteria con tu colección de revistas o de Astérix.
Los gatos son incomprensibles.