
El otro día mi compañera se quejaba por verse obligada a tachar como incorrecto lo que había escrito su alumna: "una casa litoral".
Técnicamente "una casa litoral" no se puede decir, sino que debería ser "una casa en la costa", quizá incluso "costera".
Pero se quejaba mi compañera que si ahora llega Gabriel García Márquez y escribe lo mismo, todos dirían "¡Coño, una casa litoral, que ideas tan buenas tiene este tío!".
Otro amigo decía que la diferencia entre ambas es que García Márquez sería consciente de que está rompiendo una regla, mientras que la alumna, no. Por eso uno es arte y el otro error.