"Un día el doctor Trelawney iba conmigo por los campos cuando el vizconde vino hacia nosotros a caballo y casi le embistió, haciéndole caer. El caballo se había parado con el casco en el pecho del inglés, y mi tío dijo: -Explíqueme una cosa, doctor: tengo la sensación de que la pierna que no tengo estuviera cansada de tanto caminar. ¿Qué puede ser esto?".
CALVINO, Italo (1951): El vizconde demediado. Biblioteca Calvino. Siruela, p. 58.
CALVINO, Italo (1951): Il visconte dimezzato. 