
Hoy me he levantado tempranísimo para desayunar como si estuviera en Ramadán.
Y no porque sea musulmán, religión contra la que no tengo más remilgos que contra el cristianismo mismo.
Lo que pasa es que mi cama no es una cama, es un sofá más duro que una piedra y no podía dormir más.
Así que me he tomado un té pensando que hago un Ramadán invertido: este septiembre no duermo las noches en lugar de no comer los días.
Ramadán en los países musulmanes coincide con el mes de septiembre este año 2008 (1429 de la Hégira)